El Consejo y el Parlamento Europeo acuerdan reducir en un 15% los residuos de envases en 2040, además de exigir que los envases sean reciclabes y que minimicen la presencia de sustancias preocupantes como los llamados ‘químicos permanentes’.
Según el acuerdo, a partir del 1 de enero de 2030 quedarán prohibidos determinados formatos de envases de plástico de un solo uso, como los envases de frutas y verduras frescas sin procesar, los envases de alimentos y bebidas que se sirven y consumen en cafeterías y restaurantes, las porciones individuales, los envases en miniatura para productos de tocador y los envoltorios retráctiles para maletas en los aeropuertos.
Los negociadores han acordado, además, que todos los envases deberán ser reciclables, cumpliendo criterios estrictos que se definirán mediante legislación secundaria.










