La primavera comienza su paso en Doñana.
Las marismas, ahora llenas de agua, devuelven la vida a un invierno oscuro. La vegetación despierta: brotan las hierbas, los árboles se iluminan con un nuevo verde y los matorrales anuncian la floración.
Con el agua regresan también las especies que viven gracias a ella. Las aves acuáticas encuentran un nuevo hogar lleno de alimento y alegría. La reproducción de insectos marca el ritmo de un nuevo entorno.
En cada rincón la naturaleza vuelve a ser lo destacado.
Doñana recibe a la primavera y ella recibe a Doñana. Un ciclo que nunca deja de girar para que, cada año, un espacio único se llene de esperanza.









