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«Caminamos entre la herida y la esperanza»: la conmovedora carta de Fidel Sáenz en un Domingo de Ramos

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El Domingo de Ramos en Huelva no ha sido uno más. Entre el incienso y el redoble de tambores, una voz sobresale por su valentía y su fe: la de Fidel Sáenz. El onubense, hijo de Nati, fallecida en el trágico descarrilamiento en Adamuz, y hermano de Luis Carlos, quien continúa su lucha por recuperarse de las secuelas del accidente, ha compartido una desgarradora y esperanzadora carta abierta en sus redes sociales.

Bajo el título ‘Caminamos entre la herida y la esperanza’, Fidel describe la dualidad de sentimientos que atraviesa su familia en esta Semana Santa, la primera tras la tragedia que marcó a Huelva y a la Hermandad de la Redención.

En sus palabras, Fidel confiesa que este año ‘la palma pesa un poco más’, no por su tamaño físico, sino por el vacío dejado por su madre. Sin embargo, recalca que es precisamente la fe de ella la que guía sus pasos ahora que el camino se ha vuelto cuesta arriba.

‘La ausencia duele porque mamá no camina entre nosotros, pero su fe sigue marcando cada paso que damos’, escribe con una entereza que ha conmovido a toda la Huelva cofrade.

El momento de mayor intensidad llega cuando Fidel se refiere a su labor frente al Santísimo Cristo de la Preciosa Sangre. Este año, el martillo y la voz del capataz cobran una dimensión espiritual distinta:

«Nunca había sentido tanto el significado de guiar un paso. Hoy no se guía solo con la voz, hoy se guía con el alma rota y al mismo tiempo llena de esperanza».

Fidel define la fe no como una celebración en tiempos fáciles, sino como la capacidad de mantenerse en pie cuando el corazón tiembla y de dar las gracias incluso con lágrimas en los ojos. Es un testimonio de resiliencia que pone el foco en la recuperación de su hermano Luis Carlos, a quien define como un ejemplo de cómo la vida se abre camino en la fragilidad.

La carta concluye con una afirmación rotunda que resume el sentir de una familia que, a pesar del dolor, se refugia en sus creencias: «¡Dios estaba allí!». Fidel termina recordando que, aunque falten abrazos físicos, sobran motivos para seguir confiando, transformando este Domingo de Ramos en un día ‘más silencioso por dentro, pero más verdadero’.

Huelva hoy no solo ha mirado a sus imágenes, sino que ha mirado a través de los ojos de Fidel, comprendiendo que en esta Semana Santa, la verdadera estación de penitencia se lleva por dentro.

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