ActualidadDestacadosDestacamosRocío

Huelva entra en El Rocío con el rezo hecho elegancia

0

El Simpecado de la Hermandad de Huelva ya descansa en su Casa Hermandad después de regalarle al Rocío una de esas noches imborrables. Su entrada por el Barrio de las Gallinas volvió a convertirse en un acontecimiento de emoción desbordada, de fe compartida y de orgullo rociero.

Entró Huelva con la elegancia que solo Huelva sabe tener. Entre el polvo de la aldea y el murmullo emocionado de los peregrinos, el Simpecado avanzaba lentamente mientras los vivas rompían. “¡Viva Almonte! ¡Viva Huelva!”, proclamaba con emoción Juan José Gómez, Hermano Mayor, cuya voz sonaba rota por el sentimiento.

Las palmas por Huelva acompañaban cada paso de la comitiva. El Barrio de las Gallinas se transformó en un escenario de fervor popular donde las ofrendas florales entregadas por distintas hermandades engrandecían aún más el caminar del Simpecado onubense. Era el reconocimiento de todo un pueblo rociero a una hermandad que vuelve a dejar huella en cada Pentecostés.

Allí le esperaban los Mellizos de San Juan. Como ya es tradición, sus voces pusieron alma a una escena imposible de describir sin emoción. Cantaron al Simpecado de Huelva, a sus peregrinos y también a Manuel, el carrero que lleva ya 25 años guiando el paso del Simpecado por los caminos del Rocío. Una letra nacida desde el corazón y cantada desde la verdad de quienes conocen el significado profundo de esta romería.

“Viva mi Hermandad de Huelva, vivan los peregrinos y vivan los hermanos del cielo… pero sobre todo, que viva por siempre la Madre de Dios”. La aldea escuchaba en silencio respetuoso mientras las sevillanas y los rezos se mezclaban.

Porque hay una tarde de mayo que estremece a las marismas. Solo una tarde al año en la que Huelva entra por el Barrio de las Gallinas y convierte ese rincón del Rocío en un santuario de sentimientos. Quien lo contempla desde allí comprende inmediatamente por qué siempre se vuelve.

Y entonces llegó uno de los instantes más conmovedores de la jornada: El abrazo entre los Hermanos Mayores de la Hermandad Matriz de Almonte y de la Hermandad de Huelva, fundidos ambos ante el Simpecado en un gesto sincero de hermandad y devoción compartida. Sobran los motivos para llorar de emoción al presenciar una escena así.

Finalmente, el Simpecado de Huelva alcanzó su Casa Hermandad entre una explosión de vivas y lágrimas contenidas durante todo el camino. Un momento soñado por Juan José y María Jesús, quienes han guiado con orgullo, fe y amor a toda la comitiva rociera.

Un sueño cumplido para ellos y para toda la Huelva rociera que los ha acompañado hasta el corazón mismo de la aldea. Porque cuando Huelva entra en El Rocío, camina todo un pueblo con ella.

Bendecidos por la luz del atardecer: así llega Huelva a La Charca

Artículo anterior

Huelva se postra ante la Blanca Paloma

Artículo siguiente

También te puede interesar

Más de Actualidad