Como marca la tradición, el mes de mayo en el municipio de Niebla es de ella: de la Virgen del Pino, o también conocida como la Reina de las Murallas.
Tras un año de espera los iliplenses se desplazaron hasta la Ermita de Lavapiés, lugar donde fue encontrada la imagen de la Virgen para vivir su esperada romería.
Una romería que se vivía el pasado sábado lleno de emoción y de amor en forma de ofrenda floral. Pasadas la una del medio día, cientos de devotos, hermandades locales y vecinas, así como corporación municipal, llevaron a cabo su ofrenda floral hasta las plantas de la Santísima Virgen, siendo su Hermano Mayor, José Carlos Domínguez, el encargado de agradecer cada muestra de amor a la Patrona de Niebla.
El broche de oro se puso en el momento de la despedida a la Reina de las Murallas, cuando Niebla tuvo que dejar atrás la aldea de Lavapiés y volver a su municipio lleno de fe y amor en torno a su patrona.
Un fin de semana marcado por la calor pero que no ha impedido a ningún devoto de esta advocación mariana rezarle, cantarle o vitorearle.









