La Hermandad de las Tres Caídas ha querido cerrar el ciclo del 75 aniversario de la Bendición del Señor de las Penas, que quedó paralizado por la llegada del estado de alarma el pasado 14 de marzo. Desde entonces ha permanecido en la iglesia de Santa María de la Esperanza, esperando a que se dieran las condiciones de seguridad específicas para poder regresar a la iglesia del Polvorín.
Ese momento, llegó en la noche de ayer. En torno a las tres de la madrugada, solo la junta de gobierno y algunos hermanos, trasladaron en andas el Señor de las Penas hasta el sagrado corazón de Jesús en un traslado público pero en la más estricta intimidad y a una hora en la que no se produjeran concentraciones de personas para asegurar en todo momento la distancia social. Esta imagen va a quedar así para la historia como uno de los traslados más fuera de lo común pero que ha devuelto a una de las grandes devociones del polvorín al lado de su madre, la Virgen del Amor.
Queda ahora por ver, si la cofradía retomará la procesión extraordinaria por los 75 años del Señor en los meses en los que el avance de la pandemia lo permita. Lo que si queda, es el agradecimiento de la Hermandad de las Tres Caídas a la Hermandad de la Esperanza por haber acogida tantos meses al Señor de las Penas.









