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El próximo 14 de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón, bajo el lema “Salud renal para todos. Promoviendo la igualdad en el acceso a la atención sanitaria” ALCER Huelva estará presente, ese día con una mesa informativa en la entrada del Hospital, Juan Ramón Jiménez de 9,30 hasta las 12,30 horas, según explica el delegado de la entidad Manuel Quesada Gómez.

Durante las tres últimas décadas, los esfuerzos de tratamiento de la enfermedad renal crónica se han centrado en la preparación y administración de terapias de reemplazo renal. Sin embargo, los avances terapéuticos recientes ofrecen oportunidades sin precedentes para prevenir o retrasar enfermedades y mitigar complicaciones como las enfermedades cardiovasculares y la insuficiencia renal, prolongando en última instancia la calidad y cantidad de vida de las personas que viven con enfermedad renal crónica.

Si bien estas nuevas terapias deberían ser universalmente accesibles para todos los pacientes, en todos los países y entornos, barreras como la falta de concienciación sobre la ERC, la escasez de especialistas renales y los costos del tratamiento, contribuyen a profundas disparidades en el acceso a los tratamientos (especialmente en países de ingresos bajos). Estas desigualdades enfatizan la necesidad de cambiar el enfoque hacia la concientización sobre la ERC y el desarrollo del personal sanitario.

Las enfermedades renales

Alrededor del 10% de la población padece una enfermedad renal, según se desprende de los datos que maneja la Federación Nacional de Asociaciones ALCER. Por tanto, se deduce que las citadas patologías afectan a más de 55.000 onubenses, si bien cabe apuntar que no todos son conocedores de ello, dado que a la enfermedad renal se le tilda de epidemia silenciosa, pues los síntomas aparecen en fases avanzadas.

La enfermedad renal crónica es la pérdida lenta, continua e irreversible de la función renal. La insuficiencia renal se produce cuando los riñones dejan de realizar sus funciones y, o bien son incapaces de fabricar orina, o en el caso de fabricarla, es una orina acuosa y de poca consistencia, situación que se produce porque los riñones no han eliminado las sustancias tóxicas del organismo. Cuando los riñones son incapaces de cumplir sus funciones, el paciente precisa, ineludiblemente, del empleo de técnicas de sustitución como la diálisis y el trasplante renal.

El último registro español de enfermedades renales refleja que 674 onubenses se encuentran en tratamiento renal sustitutivo (implantación quirúrgica de un riñón sano proveniente de un donante), así como que 307 reciben hemodiálisis (técnica con la que se consigue eliminar del organismo las sustancias tóxicas acumuladas que el riñón no ha podido eliminar), 33 diálisis peritoneal (misma técnica que la hemodiálisis, pero diaria), y más de 900 acuden a una consulta de enfermedad renal crónica avanzada. 

La diabetes y la hipertensión arterial son las dos causas más comunes de enfermedad renal crónica. Aquella persona que padezca uno de estos problemas debería estar bajo cuidado médico «porque un control cuidadoso de la presión arterial y la concentración sanguínea de azúcar, una dieta baja en proteínas y una reducción del peso corporal pueden disminuir notablemente o inclusive prevenir el desarrollo de la enfermedad renal crónica», sostienen desde ALCER.

La enfermedad renal crónica, además, «puede no producir dolor ni malestar», y en muchos casos no se tendrá sensación de enfermedad, incluso aunque se haya perdido gran parte de la función renal. Sin embargo,» la labor de seguimiento en las consultas de nefrología puede retrasar mucho la progresión de la enfermedad, llegando a frenarla en algunos procesos si se actúa al principio». Es por ello, que las principales medidas son la consulta al médico, evitar fumar, reducir el consumo de alcohol y sal, una dieta equilibrada y el ejercicio físico moderado.

En este sentido, conviene destacar que en 2023 han sido atendidas en la provincia onubense 230 personas con enfermedad renal crónica y se han realizado un total de 1.473 atenciones. El trabajo de ALCER contempla varias líneas de actuación, véase la representación del colectivo, la sensibilización social y la atención integral a los pacientes, ya sea psicológica, física, social o nutricional.

Entre los nuevos retos de, ALCER Huelva, figuran la petición de una nueva sede, que pronto se hará realidad, la dinamización del colectivo para conseguir más socios y, por ende, más participantes en las actividades de la entidad y, por último, la ampliación del equipo técnico.

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