Días duros los que vive la provincia de Huelva, que ha recibido un golpe sin parangón tras el accidente ferroviario.
En el caso de la localidad de Aljaraque, los vecinos lloran la pérdida de la familia Zamorano Álvarez casi en su totalidad, un hecho que ha causado una tremenda conmoción. Durante la tarde de este miércoles, una multitud de vecinos esperaba a las puertas del Pabellón Municipal de Deportes, donde se había instaurado una capilla ardiente, a la espera de la llegada de los cuerpos de los fallecidos, que se produjo en torno a las 22:00 horas.
Así se encontraba el pueblo aljaraqueño en lo que ha sido, posiblemente, el miércoles más triste que se recuerda.









