La tarde rociera avanzaba entre vivas y plegarias cuando, en torno a las cinco de la tarde, comenzó uno de los momentos con mayor sello onubense de la jornada de presentaciones. Un auténtico triplete de hermandades de la provincia fue marcando el compás de una secuencia cargada de simbolismo: primero Palos de la Frontera, después la Hermandad de Emigrantes de Huelva y, posteriormente, Paterna del Campo.
A las 5 de la tarde comenzó la presentación de la Hermandad de Palos de la Frontera, filial número 37, una corporación íntimamente ligada a la historia colombina y a la profunda tradición mariana de una localidad que vive la fe como parte inseparable de su identidad.
La presentación de los rocieros palermos estuvo marcada por la emoción, esa emoción sincera que sus hijos ofrecen año tras año a la Virgen del Rocío. Palos, tierra que también rinde especial veneración a la Virgen de los Milagros, mantiene además una estrecha vinculación histórica con Moguer y sus devociones rocieras, una relación nacida de la cercanía geográfica y fortalecida con el paso de los años.
Su Simpecado, exornado con tonos malvas que contrastaban con el brillo de la carreta de plata, avanzaba mientras las voces se elevaban con fuerza entre los presentes: «¡Viva Palos y qué viva la Madre de Dios!».
Tras la filial palerma llegaba uno de los momentos más esperados de la jornada: la presentación de la Hermandad de Emigrantes de Huelva, una de las corporaciones señeras de la capital y una referencia indiscutible dentro del universo rociero onubense.
Hablar de Emigrantes es hablar de una hermandad con ADN plenamente onubense, una entidad emblemática cuya historia singular comenzó lejos de Huelva, concretamente en una ciudad alemana, donde germinó la semilla de lo que terminaría convirtiéndose en una de las grandes corporaciones rocieras.

Foto: Hdad. Matriz.
Este año, cientos de peregrinos han formado parte del camino, acompañando a una hermandad que, desde su llegada el pasado jueves, ha estado arropada por miles de personas y numerosos onubenses que no quisieron faltar a la cita con una de las grandes protagonistas de la romería.
La emoción era especialmente visible en el rostro de su hermano mayor, Jesús Muñoz, quien acompañado por su familia vivía intensamente una experiencia soñada durante años.
También se vivieron momentos cargados de significado alrededor de la figura de Pepe Garrido, presidente de la hermandad, quien ha anunciado que esta será su última romería al frente de la corporación tras una larga etapa dedicada al servicio y crecimiento de la hermandad.
Pero Emigrantes también mira al futuro sin olvidar sus raíces. Dentro de su programación para septiembre, la hermandad tiene prevista una visita a Bocholt, lugar donde comenzó todo. Allí, en sus primeros pasos, nació bajo la forma de un club hispanoalemán que acabaría convirtiéndose en una de las grandes referencias rocieras de Huelva.
Su Simpecado, presidido por una concha peregrina de plata que cobija a la Virgen vestida de Reina, avanzó entre miles de miradas y una multitud entregada que acompañó el paso de esta hermandad.
Este triplete onubense de la tarde fue completado con la Hermandad de Paterna del Campo, constituida en 1971 y heredera de una profunda tradición rociera. Una filial onubense que mantiene intactas las costumbres y la esencia devocional propia del Condado, llevando consigo el peso de una historia construida sobre la fe y las raíces.









