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El Andévalo es una comarca tan extensa como hermosa en la provincia de Huelva. Cualquier estación del año constituye una oportunidad para disfrutar de su belleza paisajística, sus tradiciones o su paisaje, preñado de encinas y alcornoques, zonas deforestadas y las minas a cielo abierto, veteadas de tonalidades ocres, naranjas, amarillas y negras que escenifican un impresionante museo natural de la arqueología minera.

La comarca andevaleña también sabe conquistar al visitante a través del paladar. Y es que su gastronomía tiene como producto estrella el jamón de pata negra, sin olvidar las carnes de caza, como jabalíes, perdices y conejos, así como los gurumelos, y la turma, trufa blanca en cuyo honor se celebra incluso la Feria Gastronómica del Andévalo.

Todo ello lo podrá disfrutar el visitante en los bares y restaurantes que la zona tiene repartidos por sus municipios, desde San Bartolomé de la Torre hasta Alosno pasado por Villanueva de los Castillejos, Puebla de Guzmán entre otros.

Verbenas populares

Estos meses de verano, a todos los atractivos habituales, la comarca andevaleña suma el de las verbenas y fiestas patronales que tras el parón por la pandemia del Covid-19 regresan cargadas de animación, música y lo mejor de la gastronomía regada con ponches.

Se trata de una tierra de fronteras, un cruce de culturas y civilizaciones desde la más remota antigüedad, de las que son testimonio los monumentos funerarios que jalonan la comarca. Pero también cuna del fandango, en Alosno, donde nació Paco Toronjo, su principal referente, y de tradicionales danzas y romerías.

Frontera hispano-lusa

El Andévalo linda con Portugal en el Baixo/Bajo Guadiana, donde el río separa y une a la vez ambos países y ofrece una oportunidad única para navegar por sus aguas a la altura de las localidades de Sanlúcar de Guadiana o El Granado para bajar hasta Ayamonte, donde se encuentra su desembocadura.

A cielo abierto

El visitante que llegue a Tharsis podrá disfrutar de espectaculares vistas en inmensas cortas a cielo abierto, inactivas desde hace décadas, y que recuerdan el pasado minero de la zona, que antaño fue explotada por irlandeses, cuyos restos mortales reposan en muchos casos en el cementerio ubicado a escasos kilómetros de la localidad.

Junto al Andévalo, la Cuenca Minera, que alberga municipios cargados de historia como Minas de Riotinto, donde se encuentra el Parque Minero de Riotinto, Nerva o Zalamea la Real en una zona salpicada de cortas a cielo abierto que nos recuerdan el pasado minero y nos invitan a disfrutar de su belleza.

En la zona, el Tren Minero constituye uno de los principales atractivos para el visitante que quiere recorrer los rincones sobre raíles cargados de historia.

El paisaje del río Tinto

El visitante también podrá visitar el paisaje del Tinto, que abarca los tramos alto y medio del río, es único en el mundo, tanto por su belleza cromática como por sus excepcionales condiciones ambientales e históricas. Alrededor del curso alto se sitúa el mayor yacimiento minero a cielo abierto de Europa, que ya fuera explotado por tartesios y romanos.  Toda esta larga actividad ha originado un peculiar paisaje, propio de otro mundo. El nombre del río proviene de su color rojizo, que pasa a ocre en las orillas. Estas tonalidades, desde los albores de la historia, se deben al alto contenido en sales ferruginosas y sulfato férrico que, junto a la escasez de oxígeno, otorgan un pH muy ácido. En las orillas se presentan estructuras características, resultado del enfriamiento de la escoria y los residuos mineros.

En la escasa vegetación de ribera de las márgenes del cauce, dada la acusada acidez del medio, destaca el llamado brezo de las minas. Es una especie amenazada en peligro de extinción, endémica de Huelva, que acoge y da sustento a una necesaria comunidad animal.

Aunque pueda parecer que en tales condiciones no sea posible la vida, estas aguas acogen una gran diversidad de microorganismos, adaptados a hábitats extremos -muchos de ellos aún sin catalogar- que se alimentan solo de minerales. Tanto es así, que el lugar es estudiado por la agencia espacial norteamericana NASA para conocer estas formas de vida, debido a la probable similitud entre sus condiciones ambientales y las que podrían darse en el planeta Marte. También, en las cavidades y canales de los enclaves mineros, anidan distintas variedades de murciélagos.

Pero lo que más sorprenderá al visitante, son la cantidad de infraestructuras y elementos dispersos asociados a la minería y que cuentan una historia dura pero muy importante del desarrollo histórico, económico y social de la comarca. La corta Peña del Hierro, perteneciente al espacio protegido, destaca por su profundidad y por el lago multicolor que se crea en su fondo.

 

‘Contenido ofrecido en colaboración con la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía’

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