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El Ayuntamiento de Almonte, a través de la empresa concesionaria Aqualia, ha intensificado en los últimos meses los trabajos de limpieza y mantenimiento de la red de saneamiento con el objetivo de preparar al municipio ante las primeras lluvias de otoño.

Desde enero hasta agosto, se han limpiado 810 imbornales, unas rejillas fundamentales para evitar encharcamientos en la vía pública, y se prevé alcanzar los 2.000 antes de que acabe el año.

Además, en lo que va de 2025 se han despejado 14,5 kilómetros de tuberías, extrayendo cientos de litros de residuos que podrían haber dificultado el correcto drenaje del agua residual hasta las depuradoras. Estas labores han requerido unas 1.200 horas de trabajo por parte de dos cuadrillas apoyadas por un camión especializado.

El dispositivo de mantenimiento incluye también la limpieza semanal de los aliviaderos, clave para evitar vertidos incontrolados al entorno de Doñana y las marismas del Rocío.

En paralelo, se presta especial atención al estado de las estaciones de bombeo de aguas residuales (EBAR): desde enero se han realizado 35 intervenciones en las cuatro instalaciones del municipio, que han sido vaciadas para limpiar bombas y revisar sistemas de nivel.

En la EBAR Flamero, situada en primera línea de playa y con un uso intensivo en temporada turística, los trabajos se refuerzan con controles semanales. Hasta la fecha se han llevado a cabo 21 limpiezas, que han evitado posibles incidencias en plena campaña estival. En invierno, el plan de mantenimiento se adapta a las zonas más conflictivas de la red de cara a las grandes concentraciones de visitantes en la Aldea del Rocío durante las peregrinaciones.

Uno de los principales problemas detectados en estas labores son los atascos provocados por las toallitas húmedas arrojadas al inodoro. Pese a lo que indican algunos envases, no se descomponen en el agua y acaban formando grandes marañas que bloquean las tuberías y las bombas.

Según la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas (DAQUAS), este mal hábito incrementa los costes de mantenimiento y depuración entre 4 y 6 euros por persona al año en España. A nivel europeo, la asociación EurEau cifra el gasto entre 500 y 1.000 millones de euros anuales.

Por ello, responsables de Aqualia insisten en seguir la llamada “regla de las 3 Ps”: al inodoro solo se deben tirar pipí, popó y papel higiénico. Cualquier otro residuo, además de las toallitas, puede obstruir las redes de saneamiento y reducir la capacidad de evacuación del agua de lluvia.

Desde el Consistorio se recuerda que, incluso con estas labores preventivas, las lluvias intensas pueden superar la capacidad de las tuberías, por lo que es normal que el agua tarde un tiempo en desaparecer tras una tormenta.

El llamamiento municipal es claro: hacer un uso responsable del sistema de saneamiento es una tarea compartida que repercute en la seguridad, la salud y el bienestar de todos los vecinos.

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