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Las Cabalgatas de Reyes de los municipios serranos han dejado muy buen sabor de boca, y no solo por los incontables caramelos que sus majestades lanzaban desde las alturas. En Higuera de la Sierra, las escenifícaciones bíblicas con los adultos y niños inmóviles a pesar del frío, deja clara la dedicación con la que se trabaja en la localidad, con la que ha llegado a ser Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía.

En Santa Olalla, se pudo disfrutar de majestuosas carrozas temáticas y sus comparsas, que destacaban en medio de la noche con su brillo, color y diseño mágico. Tampoco faltó un Pasacalles con dos zancudos, malabarista de fuego y tragafuegos. Previamente, los Reyes se trasladaron a la Residencia Santa Eulalia, para entregar un regalo a los más mayores. Pero de manera más genérica, SSMM siempre reparten lo esencial.

En Zufre, las cabalgatas “implica a prácticamente todos los vecinos del municipio de forma participativa a través de asociaciones que se vuelcan en el desarrollo de la misma”, según palabras del propio alcalde, Santiago González. El cortejo se desarrolla tradicionalmente por una sola calle de unos 1.500 metros. Además, los Reyes Magos lanzaron juguetes para que ningún niño se quedara sin regala esta navidad.

Sin duda, se trata de una cabalgata histórica de la comarca, cuyos orígenes se remontan a los años 20 del siglo pasado, cuando los vecinos a lomos de caballos y mulos, repartían caramelos de miel, higos y dulces a los pequeños. En definitiva, los municipios serranos se coronan un año más con unas cabalgatas únicas por su historia, tradición y dedicación.

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