La lluvia no consiguió ganarle la batalla a la tradición y el fervor popular en una procesión sin normas que puede prolongarse hasta la madrugada del martes.
Trigueros volvió a reencontrarse este domingo con una de sus tradiciones más arraigadas y singulares: la salida procesional de San Antonio Abad, patrón de la localidad. Tras la función principal celebrada en la Iglesia Parroquial de San Antonio Abad, el alcalde de Trigueros, Vidal Blanco, realizó la entrega simbólica del santo al pueblo, dando inicio a una procesión que trasciende lo religioso para convertirse en una auténtica expresión de identidad colectiva.
Desde ese momento, San Antonio Abad recorrió las calles de Trigueros acompañado por cientos de vecinos y devotos, en un caminar marcado por la espontaneidad y la ausencia de normas, uno de los rasgos que hacen única esta procesión. Especial protagonismo volvieron a tener las tiradas tradicionales, gestos populares cargados de simbolismo que forman parte inseparable de la singularidad de esta celebración y que se transmiten de generación en generación.
La lluvia hizo acto de presencia en los primeros momentos de la procesión, pero lejos de convertirse en un obstáculo, no frenó ni la salida ni el entusiasmo de los triguereños, que continuaron acompañando a su santo patrón con la misma devoción y fervor, demostrando que la tradición está por encima de cualquier inclemencia meteorológica.
Como manda la costumbre, la procesión de San Antonio Abad en Trigueros no entiende de horarios ni de límites temporales, pudiendo alargarse hasta la madrugada del martes. Un tiempo abierto en el que el pueblo se vuelca por completo con su patrón, reafirmando una celebración única, viva y profundamente sentida por todo un municipio.









