Fracaso es la palabra que más se ha repetido durante las últimas horas en el entorno Recre. Y es que, una vez más, este equipo no cumple con las expectativas marcadas. El Decano perdió ante el Club Atlético Antoniano y, salvo milagro, volverá a jugar la próxima campaña en Segunda Federación. Tocados y hundidos.
Fracaso, de fracasar, significa el no cumplimiento de expectativas. El Recre, desgraciadamente, conoce muy bien la interpretación de esta palabra.
Más aún cuando en la mañana de este domingo perdió por 2-0 ante el Club Atlético Antoniano. Un resultado que, prácticamente, le deja sin opciones de acabar la temporada entre los cinco primeros clasificados.
Evidentemente, es un fiasco. El club más antiguo del país tenía como objetivo obligado ascender de categoría, pero ya es que ni va a disputar los playoffs -salvo milagro-. No ha sido una buena temporada y tampoco se ofreció una buena imagen en Lebrija.
Al Decano le faltó de todo, sobre todo, intensidad en las disputas, ser conocedor de lo que se estaba jugando. A pesar del inicio fulgarante, con un gol anulado a Caye Quintana por fuera de juego, los locales le superaron en ganas.
El miedo a fallar fue protagonista en una primera parte en la que José Carlos debió ser expulsado. Sin embargo, esta vez el colegiado favoreció al club albiazul y no le mostró la cartulina roja, siendo cambiado en el descanso. Eso sí, una y no más, Santo Tomás. En la segunda parte pitó un penalti inexistente a favor del Antoniano que transformó Álex Fernández.
Ya le entró la caraja al club más antiguo del país y a los tres minutos amplió distancias en el marcador Makuemimo. Minuto 51′ y la cita ya había terminado para los onubenses. El barco estaba hundido.
Entraron hombres frescos en busca de la épica, pero no aportaron nada, como por ejemplo Roni, quien se autoexpulsó. Fracaso rotundo. Duele y mucho.
Querido Recreativo: Huelva no se merece esto.









