Ilusión, esperanza y muchas ganas de ser felices. Eso denotaban esta mañana las caras de los niños saharauis que un verano más llegan a Huelva para reencontrarse con esa otra familia que tienen aquí y que esperan todo el año poder abrazarlos. Porque su estancia en Huelva es un bálsamo precisamente de paz para unos pequeños que encuentran aquí alegría y ganas de vivir. Nadie duda del compromiso de Huelva con esta iniciativa, fundamental para hacer realidad este programa año tras año.
Una vez más, la solidaridad de Huelva se pone de manifiesto, con vecinos generosos y abiertos siempre a ayudar a quien más lo necesita, en este caso a los niños saharauis.









