Huelva es ciudad mariana por excelencia y así lo ha demostrado durante estos días de ensueño. El punto álgido de estas jornadas únicas fue, sin atisbo de dudas, el sábado, día en el que se celebró la Procesión Jubilar Mariana y la Virgen nos regaló momentos extraordinarios. Una nueva primavera en un septiembre soñado.
Amanecer, pero también atardecer. Con los rayos del sol del día o con la oscuridad de la noche. Sea como sea, siempre con la Virgen María, tal y como ha demostrado Huelva.
Llevando a gala su título de ‘Ciudad Mariana’, esta tierra llena de riqueza y diversidad cultural se ha entregado en cuerpo y alma a la Madre de Dios, faro, guía y protectora. En un mes de septiembre soñado, anhelado, la Procesión Jubilar Mariana ha marcado un antes y un después en la historia de una provincia onubense que, sin dudarlo, ha acudido a su llamada, siendo peregrina de la esperanza.
Con advocaciones marianas de distintos municipios, aunque con la devoción y fe universal hacia la Santísima Virgen, Huelva reafirmó ser el epicentro de la cristiandad en España.
Todo cobró sentido. La llama da la vida, más encendida que nunca, se refleja aún en los ojos de las más de 110.000 personas que llenaron las calles engalanadas de la capital onubense y de los habitantes de un mundo que fue testigo de la bienquerencia más bella del universo.
Huelva es de María. María es de Huelva.









