Un lapsus o un despiste lo puede tener cualquiera, pero en ocasiones se puede convertir ese error en nuestra contra.
Es lo que ayer mismo le pasó a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, durante la sesión en el Congreso de los Diputados. Fue la única parlamentaria que pulsó «por equivocación» -dice- el botón que votaba en contra de la concesión de ayudas a las víctimas de Adamuz.
Un error en el que por suerte no hay que lamentar mayores problemas: el decreto contaba con un respaldo holgado de la cámara y ha salido adelante sin más sobresaltos. Fue todo una sorpresa, incluso para ella misma, como se puede ver en las imágenes.









