Los buenos días desde el cielo de Alepo son diferentes. A pesar de la destrucción y del rastro de una guerra que está dejando desolado a todo un país, el despertar en Siria se mira con optimismo y esperanza. Una exposición fotográfica muestra como detrás del horror se esconde lo mejor del corazón de algunas personas.
Buenos días desde el cielo de Alepo muestra la labor de los Maristas azules en el país, una comunidad que a pesar de la guerra, decidió permanecer junto a los más necesitados, siendo el apoyo de muchas familias y niños que sufren la sinrazón de la guerra civil.
El fortalecimiento de la fe en el momento más complicado y la inocente mirada de quien busca la paz , abren en Siria un horizonte a la esperanza y la reconciliación en manos de quien más lo sufrieron. Un muestra que conmueve y que puede verse en la Casa Colón hasta el próximo viernes.









