El camino hacia la aldea almonteña se ha convertido esta mañana en un sendero hacia la esperanza y la libertad. Desde bien temprano, San Juan del Puerto ha acogido a la vigésimo séptima Peregrinación al Rocío del Centro Penitenciario de Huelva. Diecisiete internos han cruzado el municipio con la madre de dios como guía, recordando a los funcionarios de prisiones fallecidos en el accidente de Adamuz.
San Juan del Puerto ha sido el primer alto en el camino de la XXVII Peregrinación al Rocío de la Prisión de Huelva, una iniciativa de la Asociación Rociera ‘La Libertad’ que utiliza la tradición y la convivencia como herramientas para la reinserción social.
En esta edición, diecisiete internos han iniciado una ruta de fe. El adelanto en la hora de salida ha permitido que la comitiva cruzara el casco urbano estrenando un itinerario que ha llevado el paso de los peregrinos por calles emblemáticas como Trigueros, Real y Toledo.
El momento de mayor devoción ha tenido lugar en la iglesia parroquial.
Tras un desayuno de hermandad ofrecido en la sede de la filial sanjuanera, el grupo ha retomado su marcha hacia la aldea almonteña. La jornada de hoy continua por Moguer y el Coto de Montemayor hasta alcanzar Palos de la Frontera, donde pernoctarán.
Este año hay un elemento especial, un lazo negro en el Simpecado de la asociación recuerda a los funcionarios de prisiones fallecidos en el accidente de Adamuz. Con este tributo, la peregrinación concluirá mañana a las 17:30 horas con la misa de despedida en la Ermita de El Rocío.









