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La llaga en la zona de la cerviz (parte posterior del cuello) y las lesiones musculares tanto en espalda como en las piernas, son las más frecuentes entre los costaleros de Huelva, según ha explicado el médico de Urgencias y costalero Javier Fernández, que junto al médico y capataz sevillano Antonio Santiago Muñoz, ofrecen una charla coloquio sobre ‘Prevención de lesiones en los costaleros’ en el Colegio de Médicos de Huelva.

La charla, de carácter eminentemente práctico, ha estado moderada por el secretario del Colegio de Médicos y ex hermano Mayor Juan Javier Márquez, y a la que también ha acudido la presidenta de la institución colegial, Mercedes Ramblado. En ella se ha hecho hincapié en la importancia de la preparación física previa, de la correcta adecuación del costal y la faja, y de la colocación del costalero bajo el paso para evitar lesiones. Un costalero afronta un trabajo muy intenso durante horas en las que soporta entre 35 y 40 kilos de peso, con momentos puntuales en que esta carga puede ser mayor.

Además, Antonio Santiago Muñoz ha repasado la evolución de la figura del costalero a lo largo de la historia y su preparación.

Por volumen de lesiones, tras las del cuello y las musculares en espalda y piernas, que tienen consideraciones de leves (sobrecarga muscular y contracturas), le siguen las lesiones en ligamentos de rodillas y tobillos (entre ellas los esguinces) y las menos frecuentes pero más graves son las que afectan a la columna vertebral.

Para prevenirlas, hay tres claves: la revisión física y preparación durante los meses previos, la nutrición e hidratación adecuadas, antes y durante la estación de penitencia, la ropa y calzado y la técnica de trabajo.

La preparación física, para lograr un buen estado muscular de base en los meses previos, es también imprescindible para llegar a la Semana Santa en condiciones óptimas. Es necesario, apunta, trabajar tanto de fuerza como la resistencia, esta última mediante ejercicios anaeróbicos, con el fin de tener suficiente capacidad cardiopulmonar para evitar la fatiga muscular.

La “herramienta de trabajo” del costalero es su ropa: el costal, la morcilla, la faja y el calzado. Es fundamental saber cómo confeccionar y colocarse el costal con la morcilla, situar bien la faja para proteger las lumbares y utilizar un calzado cómodo, cerrado y con cordones, que recubra la zona del empeine y el talón con una suela flexible de 1-2,5 cmts.

“La faja debe colocarse y ajustarse en la zona lumbo-sacra, en la parte más baja de la zona lumbar, y debe ser de textil o elástica, intentando huir de las fajas rígidas porque el de costalero es un trabajo dinámico, que una faja textil o elástica va a favorecer y la rígida no tanto”, explica Fernández.

En cuanto a las técnicas de trabajo, se repasarán la colocación bajo la trabajadera, se recordará que la pisada se haga con toda la planta del pie, y específicamente se verán la ‘levantá’, la ‘chicotá’ y la ‘arriá’. En cuanto a la postura, se ha de mantener la cabeza erguida y mirada al frente; contraer la musculatura abdominal y lumbar; respirar sincronizadamente; mantener el tronco erguido con la espalda derecha.

Los médicos han hecho hincapié en la necesidad de que el costalero se prepare entrenando fuerza y resistencia para que puedan soportar la carga de la manera más eficiente. Y bajo las trabajaderas recalcan además la necesidad de aprovechar las pausas para hidratarse, dado que las temperaturas suelen ser elevadas y el esfuerzo también genera sudoración, por lo que el cuerpo pierde un volumen importante de líquidos que hay que reponer.

En cuanto a la comida, como cualquier atleta, el día de la estación de penitencia se recomienda una dieta rica en hidratos de carbono y con tiempo para hacer la digestión antes de comenzar a hacer ejercicio.

Antes de comenzar, calentar antes es fundamental. Tras cada relevo de la cuadrilla, se recomienda realizar estiramientos y seguir moviéndose a un ritmo más lento para enfriar los músculos progresivamente. También es importante aprovechar las pausas para revisar el costal.

Una revisión física del costalero permite detectar riesgos cardiovasculares que pueden suceder por subidas de tensión, y comprobar los niveles de azúcar y colesterol, que constituyen factores de riesgo, al igual que el consumo de alcohol y tabaco.

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