Fútbol, convivencia e ilusión se dan la mano en el II Campus Antonio Domínguez. Decenas de niños y niñas disfrutan de unos días de aprendizaje y diversión, compartiendo la pasión por el deporte en un ambiente familiar y alejado de la competición.
Sueñan con ser futbolistas, con emular a sus ídolos y ese anhelo crecre, aún más si cabe, gracias a iniciativas como los campus de fútbol, donde los niños y niñas disfrutan del deporte que aman, dejando de lado la competitividad para dar paso a un ambiente de convivencia, familiar.
Ese es, precisamente, el clima que, por segundo año consecutivo, es el protagonista del Campus de Fútbol Antonio Domínguez.
Desde el pasado 29 de junio hasta el 10 de julio en Aljaraque, y del 3 al 7 de agosto en Punta Umbría -como segunda sede-, jóvenes futbolistas de entre 5 y 16 años comparten entrenamientos, juegos y experiencias bajo la supervisión de monitores cualificados.
La ilusión se refleja en sus rostros. El verdadero objetivo de este evento deportivo es que sus corazones latan al ritmo del deporte rey, pero, sobre todo, de la alegría que emerge cuando todos al unísono reman hacia la misma dirección.
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