Crujiente, melosa y de muchos sabores
De puchero, de gambas, de jamón, de queso… o para los más atrevidos dátiles y bacon o calabaza y parmesano… cualquier variedad es un auténtico manjar.
Y es que ¿a quién no le gusta una buena croqueta?
Es la protagonista de muchas de nuestras mesas y tantos años de elaboración han hecho que cuando hablamos de croqueta hablemos de tradición y de vanguardia, de recetas que pasan de generación en generación y algunas de ellas, hasta con historia, porque muchas tienen sello propio y hablan de nuestras abuelas o de nuestras madres.
La croqueta, crujiente por fuera y blandita por dentro y hoy, es su día. Si, como lo oyes, el día internacional de la croqueta.
Un reconocimiento que toma partida cada 16 de enero y es que no es para menos, ya que esta delicia se sitúa entre uno de los aperitivos por excelencia de la gastronomía española, protagonista indudable de cualquier picoteo o almuerzo entre amigos.
Esta deliciosa mezcla de bechamel posteriormente frita con casi cualquier alimento, es éxito garantizado en cualquier celebración entre pequeños y mayores.
Y es que hablando de croquetas no hay discusión: porque como se suele decir “no eres una croqueta, no puedes gustarle a todo el mundo”.









