La semana ha venido marcada por un sinfín de denuncias de mujeres por presunto acoso sexual de altos dirigentes del PSOE. No hay que irse muy lejos para recordar la forma en la que Ábalos y Koldo hablaban de mujeres; o los más de cinco meses que el informe de Paco Salazar quedó relegado después de que eldiario.es publicara las actitudes machistas del trabajador de Moncloa.
Cabe preguntarse por qué el partido no ha detectado ninguno de estos comportamientos. Antonio Maíllo evita señalar la responsabilidad que pueda tener María Jesús Montero: número dos del Gobierno; número dos del PSOE y número uno del PSOE andaluz.









